En un contexto marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica, los cambios geopolíticos, el impacto del cambio climático y los nuevos retos económicos, hay una palabra que se vuelve cada vez más importante para las empresas: confianza.
Pero la confianza no se improvisa. Se construye con estrategia, coherencia, valores, visión a largo plazo y una forma responsable de tomar decisiones. En definitiva, se construye con gobernanza.
Sobre esta idea giró la primera mesa de debate del VIII Foro Empresarial de Empresarias Galicia, celebrado en el Pazo de Bendoiro de Lalín, una jornada que reunió a más de un centenar de empresarias y directivas de toda Galicia y que coincidió, además, con el décimo aniversario de nuestra asociación.
Bajo el título “Gobernanza y reputación”, la mesa contó con la participación de Elena Mantilla García, directora general de Madrid Excelente; Ana Méndez Gil, directora gerente de Galicia Calidade; y Romina Fernández Pena, directora de Turismo Rías Baixas de la Diputación de Pontevedra. La conversación estuvo moderada por Aída Cordeiro, fundadora y directora de Attesor.
La reputación como activo estratégico
La mesa partió de una reflexión muy clara: en un momento de cambios constantes, las organizaciones necesitan algo más que buenos productos o servicios. Necesitan generar credibilidad, transmitir seguridad y demostrar que trabajan con criterios sólidos.
Ahí es donde entran en juego las marcas de excelencia, los sellos de calidad y las estrategias de reputación. No como simples distintivos visuales, sino como herramientas que ayudan a las empresas a diferenciarse, mejorar y generar confianza ante clientes, instituciones, proveedores y sociedad.
Elena Mantilla explicó el papel de Madrid Excelente como marca institucional de la Comunidad de Madrid orientada a reconocer y certificar la excelencia empresarial. Un sello que, según señaló, no solo visibiliza a las empresas, sino que las acompaña en su crecimiento, internacionalización, formación y mejora continua.
Desde su experiencia, Mantilla defendió que la excelencia se basa en escuchar activamente a las empresas, entender sus necesidades reales y ofrecer respuestas útiles desde la administración. Para ella, el liderazgo pasa por incorporar aprendizajes del sector privado, romper compartimentos estancos y construir equipos capaces de adaptarse a entornos complejos.
Galicia Calidade: mucho más que un hashtag
Ana Méndez Gil, por su parte, puso el foco en el valor real de Galicia Calidade. Una marca muy reconocida por la sociedad gallega, pero que va mucho más allá de una expresión popular o de un símbolo de identidad.
Como explicó durante la mesa, Galicia Calidade es una marca de garantía del Gobierno autonómico que certifica origen, calidad y excelencia. Actualmente cuenta con más de 170 empresas certificadas y más de 800 productos y servicios amparados bajo este sello.
Méndez insistió en que formar parte de Galicia Calidade implica cumplir pliegos de condiciones específicos, superar auditorías y mantener estándares exigentes. Es decir, no se trata solo de llevar una marca reconocible, sino de asumir un compromiso permanente con la calidad.
Además, destacó un elemento especialmente importante: el orgullo de pertenencia. Para muchas empresas, formar parte de una marca como Galicia Calidade significa sentirse acompañadas, reconocidas y conectadas con otras organizaciones que comparten valores, retos y ambición de futuro.
Turismo Rías Baixas: una marca que escucha al territorio
La tercera mirada de la mesa llegó de la mano de Romina Fernández Pena, que explicó el papel de Turismo Rías Baixas como marca promocional de la Diputación de Pontevedra y, sobre todo, como herramienta de colaboración entre administraciones, ayuntamientos, empresas y profesionales del sector turístico.
Fernández recordó que la provincia de Pontevedra está formada por 61 ayuntamientos muy diversos entre sí: destinos maduros de sol y playa, municipios de interior, ciudades, villas marineras y territorios rurales con necesidades muy diferentes.
Por eso, defendió una idea clave de la gobernanza: escuchar antes de actuar. No todas las estrategias sirven para todos los territorios. La gestión de una marca de destino exige comprender las particularidades de cada lugar, trabajar en red y crear productos turísticos que permitan generar actividad durante todo el año.
Entre las líneas de trabajo de Turismo Rías Baixas, mencionó iniciativas vinculadas al turismo de congresos, la Film Commission, la red de oficinas de turismo, las certificaciones de calidad y la colaboración constante con el sector privado.
La calidad como refugio ante la incertidumbre
Uno de los puntos comunes de la conversación fue el impacto de los cambios globales en empresas y territorios. Subidas de costes, tensiones internacionales, cambios en los hábitos de consumo, nuevas exigencias de sostenibilidad o transformaciones tecnológicas afectan de manera directa a la competitividad.
Ante este escenario, las tres ponentes coincidieron en que pertenecer a una marca sólida o contar con una certificación de calidad aporta seguridad, diferenciación y respaldo.
Para Elena Mantilla, un sello de excelencia ayuda a que el mercado reconozca a una empresa como confiable. Para Ana Méndez, además de certificar calidad, permite que las empresas se sientan acompañadas por la administración y por una comunidad. Y para Romina Fernández, una marca territorial fuerte funciona como paraguas, especialmente cuando el destino ya es percibido como seguro, diverso y de calidad.
La conclusión fue clara: en tiempos inciertos, la reputación se convierte en una ventaja competitiva. Y esa reputación debe sostenerse sobre hechos, coherencia y compromiso.
Liderar desde la escucha, la colaboración y la mejora continua
La mesa también dejó una reflexión muy valiosa sobre liderazgo. La gobernanza no es solo una cuestión de estructuras o procedimientos. También tiene que ver con la forma en que las organizaciones escuchan, aprenden y responden.
Elena Mantilla compartió cómo su experiencia en el sector privado, en la auditoría internacional, en la industria y en la gestión pública durante la pandemia le enseñó la importancia de tomar decisiones meditadas en poco tiempo, apoyarse en los equipos y mantener una actitud de mejora constante.
Ana Méndez subrayó la importancia de una gestión pública cercana a las empresas, capaz de dar respuestas rápidas y útiles. Y Romina Fernández defendió la necesidad de no caer en la autocomplacencia, incluso cuando un destino o una marca atraviesan un buen momento.
Porque las oportunidades existen, pero hay que trabajarlas. El cambio climático, por ejemplo, está haciendo que muchas personas busquen destinos más frescos y seguros como Galicia y las Rías Baixas. Pero convertir esa circunstancia en una oportunidad sostenible exige planificación, escucha y visión a largo plazo.
El valor de las empresas gallegas
La mesa terminó con una pregunta directa a Elena Mantilla: ¿qué fama tienen las empresarias y empresarios gallegos en Madrid?
Su respuesta fue rotunda: la mejor.
Habló de honestidad, sacrificio, fuerza y talento. Y recordó que muchas empresas gallegas son referentes dentro y fuera de Galicia. Una reflexión que conectó de forma muy especial con el espíritu del VIII Foro Empresarial: reconocer lo que somos, poner en valor lo que hacemos y seguir construyendo juntas una economía más fuerte, más diversa y más colaborativa.
Una conversación necesaria para el presente y el futuro
La mesa “Gobernanza y reputación” abrió el VIII Foro Empresarial con una idea que atravesó toda la jornada: las empresas que quieran crecer en un entorno cambiante necesitarán algo más que capacidad de adaptación. Necesitarán confianza, propósito, colaboración y una reputación construida sobre valores reales.
Desde Empresarias Galicia, seguimos convencidas de que estos espacios de diálogo son fundamentales para compartir conocimiento, generar red y visibilizar el talento de las mujeres que lideran empresas, instituciones y proyectos transformadores.
Porque la excelencia no es solo un objetivo. Es una forma de trabajar, de relacionarse y de contribuir al desarrollo de nuestro territorio.