Si hay un proyecto que resume lo que significa atreverse a pensar a lo grande desde Galicia, ese es la nueva fachada del Santiago Bernabéu. Y quien mejor podía contarlo en el VIII Foro Empresarial de Empresarias Galicia, celebrado en el Pazo de Bendoiro de Lalín, era Olalla Cuiña, presidenta del Grupo Cuiña, el conjunto empresarial que incluye Inasus, la compañía lalinense responsable de diseñar, fabricar e instalar toda la envolvente del estadio.
Su intervención, entre la cercanía de quien habla desde casa y el orgullo de quien ha vivido el proyecto desde dentro, fue un repaso a más de una década de trabajo, decisiones cambiantes y una ambición que nunca decayó.
Un grupo familiar con tres patas
Antes de entrar en el Bernabéu, Olalla puso en contexto el grupo que preside, formado por tres empresas con actividades muy distintas entre sí. Inasus, dedicada al diseño y fabricación de fachadas, está presente en once países, cuenta con un equipo que en momentos punta alcanza las 250 personas y factura en torno a 50 millones de euros. Junto a ella, Metaldeza, una empresa especializada en estructuras metálicas, calderería y recipientes a presión (con presencia en 40 países y unos 25 millones de facturación) y, como origen de todo el grupo, O Muiño de Cuíña, una empresa familiar fundada por su bisabuelo en 1918, dedicada a la molienda de áridos. Tres negocios distintos, pero una misma forma de entender el trabajo bien hecho.
De un estadio "leyenda en piedra" a un reto del siglo XXI
El Bernabéu, recordó Olalla, ya era un icono cargado de historia, sede de eventos mundiales y obra de arquitectos de referencia. Pero cuando Florentino Pérez regresó a la presidencia en 2009, decidió ir más allá y construir un megaestadio que respondiera a las exigencias del siglo XXI. Tras varios vaivenes políticos y mediáticos, el club organizó un concurso internacional de arquitectura que en enero de 2014 adjudicó el proyecto a tres estudios de distintas partes del mundo. Fue entonces, en julio de ese mismo año, cuando uno de ellos, el estudio alemán GMP, contactó con Inasus para empezar a diseñar el sistema de fachada.
Trabajar incluso cuando el proyecto se paraliza
Poco después de aquel primer contacto, el proyecto quedó paralizado judicialmente. La reacción de Inasus, sin embargo, fue seguir trabajando igualmente, desarrollando los primeros mockups que se enviaron a Alemania, entonces en tonos bronce y con un diseño que, según explicó Olalla, no tiene nada que ver con el resultado final. Esa capacidad de mantener el ritmo de trabajo en plena incertidumbre se convirtió, con el tiempo, en una muestra de la madurez y el compromiso de la empresa con el proyecto.
Papelitos pegados, una sobremesa y una solución en una tarde
Una de las anécdotas más celebradas de la charla llegó cuando el proyecto se reactivó en 2016. Tras meses de cambios por parte de los arquitectos, el estudio GMP llevó a Lalín un diseño hecho, literalmente, con papel pegado, fruto de una reunión de varias horas. El equipo de Inasus se fue a comer, y al volver, en el balcón de la cocina, ya tenían lista la solución que el cliente pedía. Esa misma tarde se la presentaron. Un mes después viajaba a Madrid y, en septiembre, se entregaba un mockup a escala con sistema de iluminación incluido, con una figura humana de referencia a la que, cómo no, llamaron Santiago.
Una adjudicación que tardó seis años en llegar
El recorrido del proyecto no fue lineal. El mockup viajó a las instalaciones del club en Valdebebas en 2018; ese mismo año el Real Madrid sacó por fin el concurso de licitación, que en mayo de 2019 ganó la constructora FCC, lo que obligó a repetir parte del proceso con un nuevo mockup. No fue hasta noviembre de 2020, casi siete años después de aquel primer contacto, cuando Inasus recibió la adjudicación definitiva de dos contratos: el diseño de ingeniería de todo el sistema de envolvente y la fabricación e instalación en obra de los elementos de fachada.
Más de 13.000 lamas únicas y medio millón de piezas
A partir de ahí, Olalla detalló la magnitud técnica del proyecto: 13.300 lamas únicas que, gracias a un software de parametrización, se tradujeron en más de 500.000 piezas diferentes, cada una con sus propios cálculos de resistencia, temperatura y comprobaciones dimensionales mediante láser tracker. Un sistema que, según explicó con humor de ingeniera, terminó funcionando como una gran línea de Lego, optimizando al máximo planos y proceso productivo antes de pasar al complejo montaje en altura sobre el propio estadio.
Un documental, una anécdota desde la cárcel de Monterroso y un skywalk que cambió de normativa
El proyecto, con tanta repercusión, llegó incluso a ser protagonista de un documental de National Geographic emitido en 2022. Pero la anécdota que más sonrisas arrancó entre el público fue otra: al colaborar con la cárcel de Monterroso para determinados trabajos de fabricación, el equipo de Inasus encontró, escondida entre las piezas, una nota de un interno pidiéndole a Florentino Pérez la camiseta de Benzema. Olalla también compartió otra curiosidad menos divertida: las barandillas de cristal del skywalk, el anillo superior del estadio, tuvieron que rediseñarse por completo al considerarse un posible punto de riesgo, lo que obligó a sustituirlas por otras de altura completa.
Una historia que representa el espíritu del Foro
Más allá de los datos técnicos, la intervención de Olalla Cuiña dejó algo que conectó especialmente con el espíritu del VIII Foro Empresarial: la prueba de que una empresa gallega, nacida en Lalín, puede formar parte de uno de los proyectos arquitectónicos más mediáticos del mundo, manteniendo el rigor, la paciencia y el sentido del humor necesarios para sostener un proyecto durante más de una década.
Desde Empresarias Galicia, seguimos convencidas de que estas historias de constancia, talento técnico y ambición sin complejos son las que mejor representan el papel del talento gallego, y especialmente femenino, en proyectos de alcance internacional.